Marchat se vuelve a enriquecer con la amistad, amor y creatividad de sus amigos. Ayer fué el cantar de quienes comparten el sueño de Marchat, y hoy será: Las Letras, porque hoy Marchat abre sus puertas de par en par, para recibir todos vuestros escritos al iniciar el Gran Concurso Literario: "Las Letras de Marchat".

Las puertas están abiertas, y desde yá, agradecemos tu participación y amor que nos das a los Soñadores de Marchat.


Si quiero por las estrellas
saber, tiempo donde estás;
miro que con ellas vas
pero no vuelves con ellas.
¿Adónde imprimes tus huellas
que con tu curso no doy?
Mas, ay, qué engañado estoy,
que vuelas, corres y ruedas;
tú eres, tiempo, el que te quedas,
y yo soy el que me voy.

                                     Luis de Góngora

El Profesor con su cabeza lleno de tinta y poesía, preguntó a la clase:
     "¿Qué es lo que sostiene a las palabras?"
Y al fondo del áula, una niña con flequillo y ojos aguamarina, alzó la mano con seguridad y contesto: "Dice mi mamá, que existen dos hilos largos y elásticos, de un color verdoso brillante que las sostienen y las lanzan de un lugar a otro para que permanezcan en constante movimiento, porque las palabras son un don divino que cuando se emplean mal pierden su divinidad. Dice mi mamá, que las palabras fueron creadas para que sean dardos cuando deban serlo, pero también para que sean bálsamo, o sean abrazos, o un puntapié, un consejo, una lección, compañía, poesía, furia, odio, consuelo, canción... Esos hilos están trenzados, con retazos de esperanza, deseo, magia, y savia antigua exprimida del árbol de la sabiduría. Dice mi mamá que, a veces, el eco de esas palabras sostenidas siguen gritando entorno a nosotros, en nuestras cabezas, en nuestros recuerdos... Siempre nos acompañan".
El profesor quedó satisfecho con aquella teoría, colgó la palabra "GRACIAS" en uno de esos hilos largos que sostienen a las palabras y se lo lanzó a la alumna del fondo junto con una sonrisa.

Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux, que una vez llegaron hasta la tienda del consejero de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Azul, la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu....

-Nos amamos...- empezó el joven

-Y nos vamos a casar....- dijo ella.

-Y nos queremos tanto que tenemos miedo, queremos un hechizo, un conjuro, o un talismán, algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos, que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar la muerte.

-Por favor- repitieron - ¿hay algo que podamos hacer?

El viejo los miró y se emocionó al verlos tan jóvenes, tan enamorados y tan anhelantes esperando su palabra.

-Hay algo -dijo el viejo- pero no sé...es una tarea muy difícil y sacrificada.

-Nube Azul -dijo el brujo- ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte, si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de luna llena ¿comprendiste?

-Y tú, Toro Bravo -siguió el brujo- deberás escalar la montaña del trueno, cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas, y solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí, viva, el mismo día en que vendrá Nube Azul. Salgan ahora!

Los jóvenes se abrazaron y luego partieron a cumplir la misión encomendada,ella hacia el norte y él hacia el sur.
El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperabanlas bolsas que contenían las aves solicitadas. El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas, eran verdaderamente hermosos ejemplares...

-Y ahora qué haremos...-preguntó el jóven- ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre?

-No - dijo el viejo.

-¿Los cocinaremos y comeremos el valor en su carne?- propuso la joven.

-No -repitió el viejo.

-Harán lo que les digo: tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con esta tiras de cuero, cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.

El guerrero y la jóven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros, el águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero sólo consiguieron revolcarse por el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre sí hasta lastimarse.

Este es el conjuro: Jamás olviden lo que han visto, son ustedes como un águila y un halcón, si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse el uno al otro.

Si quieren que el amor entre ustedes perdure "Vuelen juntos...pero jamás atados".

Leyendas de los Indios Sioux:
El amor, el Individuo y la Pareja

Quiero ser en tu vida

Quiero ser en tu vida
Algo más que un instante,
Algo más que una sombra
Y algo más que un afán.

Quiero ser, en ti misma,
Una huella imborrable
Un recuerdo constante
Y una sola verdad.

Palpitar en tus rezos
Con temor de abandono.
Ser, en todo y por todo,
Complemento de ti.

Una sed infinita
De caricias y besos;
Pero no una costumbre
De estar cerca de mí.

Quiero ser en tu vida
Una pena de ausencia
Un dolor de distancia
Y una eterna ansiedad.

Algo más que una imagen,
Y algo más que el ensueño
Que venciendo caminos,
Llega, pasa y se va.

ser el llanto en tus ojos,
Y en tus labios la risa.
Ser el fin y el principio,
La tiniebla y la luz,

Y en la tierra, y el cielo;
Y en la vida y la muerte.
Ser, igual que en mi vida,
Has venido a ser tú.

                Martín Galas Jr.

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.

...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

                                         Amado Nervo

En Paz
Me gusta encontrar magia en las pequeñas cosas cotidianas de la vida.
Por eso en este lugar será donde cuelge mis pensamientos, cuando tenga ganas de divagar, refexionar o hablar vendré aquí con mi cesta de alfileres y colgaré mis escritos para que se aireen... En Marchat.
Táctica y Estrategia
Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos.

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

                     Mario Benedetti
La Inquietud del Rosal
Por las Estrellas

El Pájaro y la Flor

Cómo envidio tu aroma, dijo el pájaro a la flor.
Y yo envidio tu vuelo, gentil la flor contestó.

El hombre, con su arrogancia, falto de aroma y color,
y sin poder dejar el suelo, flor y pájaro mató.

                                                          José Narosky

Que consuela a un celoso

Amor empieza por desasosiego,
solicitud, ardores y desvelos;
crece con riesgos, lances y recelos;
susténtase de llantos y de ruego.

Doctrínanle tibiezas y despego,
conserva el ser entre engañosos velos,
hasta que con agravios o con celos
apaga con sus lágrimas su fuego.

Su principio, su medio y fin es éste:
¿pues por qué, Alcino, sientes el desvío
de Celia, que otro tiempo bien te quiso?

¿Qué razón hay de que dolor te cueste?
Pues no te engañó amor, Alcino mío,
sino que llegó el término preciso.

                  Sor Juana Inés de la Cruz

Dije un día a un espantapájaros: “Debes de estar cansado de permanecer inmóvil en este solitario campo”.

Y él me dijo: “La dicha de asustar es profunda y duradera, nunca me cansa”.

Tras un minuto de reflexión, le dije: “Es verdad; pues yo también he conocido esa dicha”.

Él me dijo: “Sólo quienes están rellenos de paja pueden conocerla”.

Entonces, me alejé del espantapájaros, sin saber si me había elogiado o minimizado.

Transcurrió un año, durante el cual el espantapájaros se convirtió en filósofo.

Y cuando volví a pasar junto a él, vi que dos cuervos anidaban bajo su sombrero.

                                                       Gibrán Jalil Gibrán

El Espantapájaros

El Principito

Red Marchat.org

En este lugar de Marchat, amigos mios, alimenten su alma, sus sueños, y sanen sus pesares;
Y Compártelo con los demás, que sienten como tú.

"- Los hombres de tu tierra – dijo el principito -, cultivan cinco mil rosas en un mismo jardín...
y no encuentran lo que buscan.
- No lo encuentran – respondí.
- Y sin embargo, lo que buscan podría encontrarse en una sola rosa o en un poco de agua...
- Desde luego – respondí.
Y el principito agregó:
- Pero los ojos son ciegos.
Hay que buscar con el corazón.
                    
                                Antoine de Saint-Exupery

- Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
- Lo esencial es invisible a los ojos – repitió el principito a fin de recordarlo.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

                                                          Pablo Neruda
Poema 20
Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?

Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquél que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.

¡Ay, tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.

                               Gutierre de Cetina
Ojos Claros y Serenos

Leda

Cultivo una Rosa Blanca

1er. Concurso Literario "Las Letras de Marchat" Sábado 1 de Marzo 2014

El rosal en su inquieto modo de florecer
va quemando la savia que alimenta su ser.
¡Fijaos en las rosas que caen del rosal:
Tantas son que la planta morirá de este mal!
El rosal no es adulto y su vida impaciente
se consume al dar flores precipitadamente.

                                     Alfonsina Storni

El cisne en la sombra parece de nieve;
su pico es de ámbar, del alba al trasluz;
el suave crepúsculo que pasa tan breve
las cándidas alas sonrosa de luz.

Y luego, en las ondas del lago azulado,
después que la aurora perdió su arrebol,
las alas tendidas y el cuello enarcado,
el cisne es de plata, bailado de sol.

Tal es, cuando esponja las plumas de seda,
olímpico pájaro herido de amor,
y viola en las linfas sonoras a Leda,
buscando su pico los labios en flor.

Suspira la bella desnuda y vencida,
y en tanto que al aire sus quejas se van
del fondo verdoso de fronda tupida
chispean turbados los ojos de Pan.

                                          Rubén Darío

Cultivo una rosa blanca
En Junio como en Enero,
Para el amigo sincero,
Que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
El corazón con que vivo,
Cardo ni ortiga cultivo
cultivo una rosa blanca.

                             José Martí
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 Soñando Cuentos - Hilos de Colores

"Cuando la memoria se deshila, los sentimientos perduran."

Pero un día la abuela descubrió un pequeño agujerito en su vestido al que no le dio mucha importancia y pronto apareció otro, y luego otro más, hasta que su vestido se llenó de tantos agujeros que por ellos empezaron a escaparse poco a poco sus recuerdos.

                                         Elena Ferrándiz

"Cuando la abuela le regaló su historia, llena de colores y cosida con las agujas del corazón, la niña comprendió que algunas veces la memoria puede ser tan frágil como los hilos que se lleva el viento... que las experiencias de la vida se entretejen para formar lo que cada uno es, y que cuando todo se olvida, la mejor medicina son los besos...".

El tazón del Abuelo

El abuelo se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años. Sus manos temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban. El abuelo y su familia se reunían todos los días para comer; pero sus manos temblorosas y la vista enferma le causaban dificultades para alimentarse. La comida caía de su cuchara al suelo y, cuando intentaba tomar el vaso, derramaba el contenido sobre el mantel.

El hijo y su esposa se cansaron de la situación. "Tenemos que hacer algo con el abuelo", dijo el hijo. "Ya he tenido suficiente. Derrama la leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo". Así que el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en una esquina del comedor. Ahí, el abuelo comía solo mientras el resto de la familia disfrutaba a la hora de comer. Como el abuelo había roto varios platos, su comida se la servían en un tazón de madera. De vez en cuando, miraban hacia donde estaba el abuelo y podían ver algunas lágrimas sobre su rostro triste, mientras intentaba alimentarse solo. Sin embargo, las únicas palabras que la pareja le dirigía eran fríos llamados de atención cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida.

El niño de cuatro años observaba todo en silencio.

Una tarde antes de la cena, el papá observó que su hijo estaba jugando con unos trozos de madera en el suelo. Le preguntó: "¿Qué estás haciendo, hijo?" Con la misma dulzura el niño le contestó: "Ah, estoy haciendo un tazón para ti y otro para mamá para que cuando sean como el abuelo, yo les pueda servir la comida en ellos. Sonrió y siguió con su tarea.

Las palabras del pequeño golpearon muy fuerte a sus padres, quebrantando sus corazones de tal forma que quedaron sin habla. Las lágrimas rodaban por sus mejillas y a pesar de que ninguna palabra se dijo al respecto, ambos sabían lo que tenían que hacer.

Esa tarde el esposo tomó gentilmente la mano del abuelo y lo guió de vuelta a la mesa de la familia. Por el resto de sus días ocupó un lugar en la mesa junto a ellos. Y, por alguna razón, el matrimonio no se molestaba más cada vez que el tenedor se caía, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel. 
                                       
                                                          Anónimo

La gente olvidará lo que dijiste y lo que hiciste, pero nunca cómo los hiciste sentir.

Caperuza^
Si alguna vez mi voz deja de escucharse piensa que el bosque
habla por mi con su lenguaje de
raices.     
                              Jorge teiller

No se plantan semillas de comida
se plantan semillas de bondades.
Traten de hacer un círculo de
bondades, éstas los rodearán y los
harán crecer más y más...

                            Irena Sendler

El mundo se movía frenéticamente
y lo único que permanecía inmerso en la quietud era una pequeña mariposa. Luego la mariposa comenzó un frenético vuelo, y el mundo quedó inmerso en una
profunda calma.

                  Emanuel S. H. Marín    

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